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Moviendo a la Cola Larga los productos exitosos que no generan ingresos

Hace unos días hicimos un experimento con un producto en actualicese.com, y nos salió maravillosamente bien (se vendieron cientos de ellos). El problema es que, en comparación con lo que generan en ingresos otros productos, era muy pequeño.

Y ese es el problema de la escala en las compañías: que los productos exitosos realmente no lo son si no son proporcionales en ingresos a otro tipo de productos.

Lo está viviendo Fox, cuando anuncia que posiblemente deje de emitir los Simpsons porque no generan suficiente dinero. Pero “suficiente” para Fox es el recaudo de muchos años para otras compañías más pequeñas.

Lo vive General Electric que debe deshechar líneas enteras de productos que funcionan bien, pero no generan (en proporción) una gran diferencia para la empresa.

Creo que el asunto de las escalas debería tener un enfoque más creativo: hacer de esos productos exitosos pero con ingresos reducidos una línea de negocios aparte. En actualicese.com la llamo “la cola larga”, basándome en la teoría del gran  Chris Anderson: todo producto que no sea de propósito misional o afecte nuestro núcleo de mercado o que no genere una masa crítica de ingresos, va para Cola Larga.

Así pueden sobrevivir las ideas exitosas que generan bajos ingresos.

Para redondear, recomiendo ver esta entrevista de la directora de mercadeo (CMO) de GE (antes General Electric) - Elizabeth Comstock - para los chicos de 99 Percent.

 

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El precio de la felicidad (y un listado de los productos más caros y suntuosos)

Las conferencias de TED son una maravilla. Tengo como costumbre ver una al día y reseñar, de vez en cuando, las que más me llaman la atención (aunque debo confesar que me pican los dedos para escribir sobre cada una de ellas).

Pero esta tiene algo especial: Benjamin Wallace, un periodista de The Washington Post, probó varios de los productos más caros del mundo. Entre ellos:

  • 200g de carne de Kobe (US$ 160)
  • Trufas Blancas de Mario Batali (US$ 120)
  • Warner Suite en el Four Seasons de Manhattan (US$ 30.000/noche)
  • Jabón de nanopartículas de plata (US$ 125)
  • Jomons Jeans (US$ 800)
  • Per me Olive de Armano Manni (US$ 33.500/botella)
  • Café Kopi Lowak (US$ 600/libra)
  • Retretes con MP3 (US$ 5.980)
  • Cama Vividus ( US$ 64.950)
  • Automóvol Veyron 16.4 – Bugatti (US$ 1.5 millones)
  • Chateau Cheval Blanc de de 1947

Lo que me pareció más interesante es que esta investigación nos muestra cómo funciona nuestro proceso de decisiones en la compra y sobre todo lo que tiene que ver con el precio. Estos productos de precio exhorbitante existen, y hay gente que los compra.

Claramente, el asunto de precios no tiene que ver con tamaño de los  mercados, sino con el acceso a ellos. Siempre habrá alguien dispuesto a pagar un precio premium por un producto premium, y pareciera que el truco radica en lograr ubicarse en ese segmento.

Vale la pena dedicarle los 15 minutos que dura este video
 

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3 Razones por las cuales creo que Groupon no es la Octava Maravilla (para el vendedor)

Groupon y sus similares son un modelo de negocio nuevo e interesante para los usuarios. Pero peligroso para los empresarios.

En términos generales, es un sistema de cupones virtuales que se caracteriza por la agresividad de los descuentos (de hasta un 70%, según he visto).

Los comerciantes que acceden a dar dichos descuentos lo hacen con 3 esperanzas:

  1. Exponer su marca al público al cual llega Groupon (bastante amplio, no se puede negar).
  2. Conseguir nuevos clientes
  3. Generar, en el proceso, alguna ganancia

Lo anterior es una falacia. Y explico por qué…

1. La marca de la empresa se expone… pero no de la forma deseada.

Aunque no es mentira que hay exposición, habría que revisar el comportamiento de los usuarios ante los cuales se expone la marca. Mi teoría es que, dado que las comunicaciones están sujetas a las condiciones de la oferta visual y los términos de Groupon, la mayor exposición la logra el porcentaje de descuento VS beneficios, antes que la marca.

Esto se puede inferir haciéndonos una simple pregunta: si a la oferta presentada en el email o website de Groupon se le cambia nuestra marca por la de la competencia, ¿el cliente lo percibiría?.

Creo que no. Sólamente notaría si el descuento es mayor o menor, lo cual es precisamente el objetivo de estos mecanismos de mercadeo.

2. Se consiguen nuevos clientes… ¿pero se logrará su fidelidad?

Mi teoría es que el esfuerzo de fidelización se pierde, sobre todo tratándose de negocios de un solo contacto. Me explico: creo que es muy difícil generar fidelidad en un cliente que viene con un cupón del 70%, recibe su producto y se va. Incluso, me parece hasta difícil en un restaurante.

Quizá la historia sea distinta con suscripciones o servicios profesionales de vanidad, que tienen índices de fidelización exactos a los índices de satisfacción. O quienes venden los cupones como “boleta de entrada” para que después se consuma más (que a la larga no es más que un engaño).

Pero no es el caso de una cena: voy, compro un cupón de descuento con el cual terminaré pagando el 30% del precio real, ceno y aunque me parezca muy bueno difícilmente regresaré en otra noche a pagar el 100% del valor.

3. No se generan ganancias…

Las empresas serias crean cupones basados en un ejercicio financiero que castiga el presupuesto de mercadeo, no las utilidades. Pero esto no es lo que hace un emprendedor normal, por que, no nos digamos mentiras, rara vez tienen un esquema contable que diferencia esos dos rubros.

Por ello, las ganancias, si es que se genera alguna, terminan siendo mucho más bajas frente al esfuerzo de promoción que otro tipo de mercadeo. Aunque, también seamos realistas, ganancias son ganancias.

Un pequeño ejercicio de cómo funcionaría para un emprendedor

Hagamos un ejercicio muy corto… digamos que vendo zapatos. Y que doy un 50% de descuento sobre un par de zapatos de $100.

Ahora, como soy un hábil negociador, logro que Groupon utilice el (rara vez usado) límite de otorgamiento del cupón. O sea que exijo que para que los cupones sean redimibles se vendan al menos unos diez pares de zapatos. O sea que terminaré generando $500 en ingresos, como mínimo.

Ya debemos estar en el límite del punto de equilibrio, pero qué caramba… sigamos.

Ahora viene la negociación con Groupon, quien me exigirá que sean sus creativos quienes desarrollen la oferta, redacten los términos y un 50% sobre los ingresos. Pero nos convencen acerca de las bondades de la exposición de marca y el dinero que generaremos después en el proceso de la fidelización.

O sea que de una venta de artículos con un valor de mercado de $1.000, recibiré $250 después de todo el ejercicio.

Pero habré ganado 10 futuros clientes, con quienes inicié con pie izquierdo al acostumbrarlos a que mis productos pueden costar el 50% de mi oferta original.

Aunque en mis estudios de Ingeniería me fue muy bien en Cálculo Diferencial, debo confesar que no lo hice tan bien con Matemática Estructural, razón por la cual mi obtuso cerebro ve esto como un negocio malo.

Pero bueno, si está en furor debe ser que algo me debo estar perdiendo.

Mis conclusiones

Creo que Groupon y sus similares basan su valor en premisas que parecen obvias, pero que no resisten un análisis profundo. En términos generales prometen que si inviertes en esos cupones ahora, con la fidelización y el volumen lograrás recuperar la inversión y los clientes serán tuyos.

Pero por las razones expuestas arriba dudo mucho que los clientes sean fidelizables (de hecho, creo que los caza-cupones -que es en lo que nos convierten- somos los peores tipos de cliente).

Y puede que genere unas ganancias mínimas, pero en el largo plazo el ejercicio no habrá servido más que para aumentar los temores de muchos valientes empresarios frente a los negocios en línea.

Creo que aquí el punto importante es aclarar las expectativas y dejarlas en su justo punto. El modelo puede que funcione, pero no con la contundencia que soñamos al ver semejante maravilla.

Eso sí, como usuario y caza-cupones enfurecido que soy, agradeceré que los empresarios inviertan en mí aunque (es bueno que lo vayan sabiendo) de nada les servirá, porque soy in-fidelizable (a menos que me sigas ofreciendo descuentos del 50%).


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Una máquina muy mal diseñada

Las percepciones pueden ser engañosas.

Puede hacer que los votantes americanos sientan que su presidente no actúa correctamente en la crisis de Egipto porque es musulmán.

O que nos sintamos mucho más proclives a hacer una caridad si la planeamos con 6 meses de anterioridad, porque si nos piden hacerla hoy buscaríamos una excusa.

O que ignoremos en el metro a un genio de la música tocando las piezas más intrincadas jamás escritas en un violín de 3.5 millones de dólares.

Nuestro sistema perceptual es una máquina tremendamente efectiva porque logra hacernos actuar basados en sus conclusiones.

Pero es también una máquina muy mal diseñada e influenciable. Por ello es bueno mirar dos veces, leer dos veces, escuchar dos veces.

“No tragar entero”, como dicen las abuelas.

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De canibalismo, hoteles y cazadores de promociones

Ayer comentaba acerca de la canibalización de mercados en la industria web.

Pues hoy, buscando hoteles para una próxima estadía en New York, descubrí que hay fechas ideales para conseguir las mejores tarifas: 90, 60, 45, 30 y 15 días antes de viajar. Esto, debido a que en dichas fechas los hoteles hacen una revisión de sus tarifas dependiendo de su nivel de ocupación, lo que conduce (supuestamente) a buenas promociones.

Pero no es así: la industria hotelera aprendió de la industria de los cruceros, la cual llenaba los cuartos vacíos con promociones de último minuto. La consecuencia fue obvia: los pasajeros dejaron de reservar con tiempo, esperando las últimas fechas, generando un caso típico de canibalización empresarial.

Por lo tanto, las famosas revisiones no indican que habrá necesariamente promociones, sino que eventualmente conducen a elevar tarifas, estabilizando el mercado y dando el chance a los hoteles a vender sus precios full-price, incluso a los mas avezados cazadores de promociones.

Esto, lamentablemente, es una pésima noticia para mí. Pero un caso interesante para estudiar.

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Océanos Azules… de vino

yellow tail - Chardonnay & ShirazEl caso del ingreso del vino australiano [yellow tail] (así se escribe… con corchetes y minúsculas) al mercado americano es una muestra de innovación empresarial maravillosa.

No voy a describir el caso completo, pues está muy bien documentado en el segundo capítulo de La Estrategia del Océano Azul, un libro infaltable y recomendado para todo empresario.

El asunto es que comprar un vino es todo un ritual: escoger el tipo (blanco, rosado, tinto), la cepa (Chardonnay, Zinfandel, Syrah, Cabernet…), la casa vinícola y su grado de añejamiento.

Pero ojo: es un ritual poco agradable para quien no está inmerso en ese mundo. Es más fácil (y ciertamente menos intimidante) escoger una cerveza o un cocktail pre-envasado.

Y ahí fue donde Casella Wines (casa productora de [yellow tail]) innovó en su estrategia de penetración en los Estados Unidos: redujo la elección a dos opciones: Blanco Chardonnay o Tinto Shiraz.

La lección está clara: en mercados donde no hay una cultura clara de consumo de nuestros productos, reducir las opciones es una buena estrategia de penetración.

Y si queremos ampliar la oferta en el mediano plazo, empezar a evangelizar.

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La (desconcertante) respuesta de Andrés López

Hace unos días escribí un post sobre la equivocación de Andrés López (el creador de “La Pelota de Letras”) en su forma de abordar el problema de la piratería.

La cuestión es que recibí su respuesta ayer. Y, francamente, no me gustó.

Me parece que Andrés está perdiendo un par de puntos de vista importantes:

El primero, que la piratería es un problema que puede tener una solución fácil que beneficie a todos: al productor, al artista, al consumidor y al pirata.

Segundo, que podemos dejar de pelear contra el pirata para convertirlo en nuestro aliado.

Pero esta discusión debe ser abordada con un criterio amplio y práctico.

Enfrascar esta pelea con la premisa “pirata = ladrón” no lleva a ninguna parte (como siento que hace Andrés en su respuesta).

Estoy preparando mi réplica… pero me gustaría escuchar opiniones distintas.

¿Podremos hacer cambiar a Andrés de parecer, para que sea el innovador #1 en las estrategias contra la piratería?

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La equivocación de Andrés López al pelear con los piratas

Creo que Andrés López está perdiendo una oportunidad increíble de cambiar la torta en la pelea contra la piratería.

Por hacerle el juego a las grandes multinacionales de la industria del video, Andrés ha incluído toda una retahíla acerca de “Piratear es malo, debes ser una mejor persona, gracias por comprar este DVD y no comprarlo pirata”.

Pero esta advertencia no ha afectado en nada a la industria de las copias ilegales, una industria fuera de control a la cual no han sabido reaccionar los grandes del entretenimento. Al día siguiente del lanzamiento de su último DVD, en el semaforo de la salida del barrio ya se vendía la copia pirata.

Por qué no dejar de pelear con los piratas, y más bien usar a los piratas

La industria de la publicidad es inmensa, y busca contenidos permanentemente para distribuir sus promociones.

¿Por qué no impulsar una copia de bajo costo, pero con mucha publicidad?

Igual, los que compramos las copias legales de las cosas que nos gustan lo hacemos por motivaciones distintas a la de “ser una buena persona” o “colaborar con el artista”. No. Lo hacemos por otras razones que he retomado constantemente en este blog.

La idea sería tener la alternativa: el DVD original, con todos los juguetes, y la otra.

Para el consumidor compulsivo de copias ilegales (lo siento, no podrás ganar esa pelea, Andrés) el poder adquirir una copia de $2 o $3 dólares sabiendo que es original pero que contiene cortes comerciales, o está empacada en la caja de un patrocinador, o simplemente está plagada de volantes, es una forma interesante de darle a las multinacionales lo que quieren (exposición), al pirata lo que necesita (una pequeña ganancia) y a dicho consumidor una alternativa.

Así, creo que Andrés realmente lograría hacer un cambio, pensando distinto. Y aún está a tiempo.

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$69 se convierten en $699 en una sola llamada

- (Ashley) Buenas tardes. Habla con Ashley, en qué le puedo colaborar?
- (JFZ) Quiero hacer una suscripción básica de $69, pero no sé si reciben Mastercard.
- Me puede regalar su nombre?
- Juan Zuluaga. Z de Zebra, U de Unique… (la conversación era en inglés… intente usted deletrear “Zuluaga” a un gringo)
- Perfecto señor Juan. Sí recibimos Mastercard. Usted le interesaría recibir por $ 109 una suscripción por dos años? Esto es un ahorro de $29. Además, le daríamos una suscripción adicional a otra de nuestras publicaciones por seis meses.
- Está bien (de $69 a $109 no es mucho, o si?)
- Me puede dar su email?
- jfzuluaga@…. (otra media hora deletreando “J de Jack, F de Fruit… “)
- Usted se registró hace unos meses en la versión de prueba. Por ello, tengo para usted una oferta especial: por sólo $150, le podría dar tres años de suscripción y le daría un año de suscripción a otra de nuestras publicaciones. Esto es un ahorro de más de $120.
- Hmm…. suena bien…(de $109 a $150 no es mucho, o si?)
- Me podría dar su teléfono?
- 654 3210 (obviamente, le dí mi teléfono real)
- Perfecto. Como usted está en otro país, le puedo ofrecer un paquete promocional por cuatro años. Este paquete le costaría sólo $200, e incluiría una suscripción Premium; además, le regalaría una suscripción por otros cuatro años a la otra publicación que le mencioné. Le interesa?
- Hmmm… esta bien (de $150 a $200 no es mucho, o si?)
- Me puede dar el número de su tarjeta de crédito?
- Si. El número es ##############.
- Señor Juan; por el día de San Valentín tenemos una promoción especial que sólamente puede ser aprovechada en este momento: una suscripción de por vida por sólo $699; le regalaría además otra suscripción de por vida a la otra publicación de la que hablamos antes, y le regalaría cinco bonos especiales con unos ebooks inéditos. Le interesa?
- Uy!!! No… eso ya es mucho…
- Me gustaría recomendarle que esta promoción tiene un costo regular de $1.199, y sólamente por San Valentín y en el momento de la compra se puede llevar esto por $500 menos.
- Hmmm…
- Y además, le estamos regalando una suscripción a una publicación que le costaría otros $900, y cinco ebooks valorados en $1.300.
- Hmmm.. está bien (de $69 a $699 SI ES MUCHO… pero es una buena oportunidad)

Espero que estos no sean mercachifles. Y que mi esposa no me vaya a matar cuando vea el extracto….

Y el que me diga que los gringos no son los mejores mercaderistas que ha conocido la humanidad, que me devuelva mis $699!!!

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Microsoft diseña la caja del iPod

¿Qué pasaría si Micorsoft diseñara la bonita caja de iPod?

Esto no es una parodia

No se trata de una parodia, ni un fake-ad como los que abundan en Internet (como este del Zune), sino de un video para uso interno.

Tom Pilla, de Microsoft (no sé el cargo), dijo al iPod Observer:

“It was an internal-only video clip commissioned by our packaging [team] to humorously highlight the challenges we have faced RE: packaging and to educate marketers here about the pitfalls of packaging/branding…
While MS did not release the video, it’s natural to share funny things with friends. So while we didn’t publicly share the video, it was shared with appropriate teams internally. We’re happy to see others enjoy the laugh as well.”

Como ven, este video fue hecho por la propia Microsoft para su uso interno, demostrando no sólo que -en el fondo- sienten algo de envidia por el éxito del iPod y su diseño minimalista, sino también que están muy preocupados por el terrible concepto del empaque de sus productos.

Yo también estaría preocupado….

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Mi mercachifles de cabecera

Leyendo a Charles Van Doren en A History of Knowledge (recomendadísimo), encuentro esta verdadera joya:

Una persona sólo puede considerarse a sí misma educada si puede ejercer su capacidad crítica en un amplio abanico de áreas de conocimiento – si es capaz de distinguir entre lo que tiene sentido y lo que no en cierta área en donde no necesariamente es especialista.

Y yo que me consideraba “educado” en mercadeo… estoy cayendo en cuenta que de vez en cuando, caigo en las garras de un mercachifles del mercadeo en Internet (vendedor de baratijas, en español castizo).

Joe VitaleJoe Vitale (Mr. Fire, Hypnotic Selling Secrets) es mi mercachifles de cabecera. Hace algunos meses compré su gran suite de $1.470 (mil cuatrocientos setenta dólares, por Dios!).

Y ahí me dí cuenta que ante la pasión de la compra, no ejerzo ningún tipo de capacidad crítica.

Puede que los materiales de Joe sean buenos… que le sirvan a alguien… a mí me sirvió para darme cuenta que aún estoy lejos de ser “educado en mercadeo” y lograr reconocer -a simple vista- a un vendedor de baratijas de un verdadero gurú.

Pero para ser justos… el tipo es un excelente vendedor… me logró vender su “suite”, pero no obtuvo de mí un testimonial positivo.

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